| Hablar de familia en la actualidad nos lleva a hablar de diversidad y de la condición inherente del hombre, su sociabilidad. Es cierto que las definiciones de familia por más variadas que sean, descansan hoy en la relación interindividual, dando la idea de que la familia es, ante todo, un proyecto relacional que no hace referencia necesariamente a lazos de sangre. Sigue siendo, a pesar de los ataques, el nudo esencial de la constitución de la personalidad de los niños. La educación familiar es importante pues todo niño nace absolutamente inseguro, necesitado e incompleto. Cualquier animal nada más nacer se pone de pie, sin embargo, el ser humano tarde casi un año en andar y en la medida que su cerebro evoluciona, necesita más tiempo para educarse y desarrollarse para llegar a la edad adulta. Es entonces que decimos que, no puede vivir sin la ayuda del adulto, sin la formación, pues su autonomía la alcanzará solo tras un largo proceso (lactancia, niñez, adolescencia). Pero, no basta un mero hecho biológico. Necesita desarrollar su inteligencia, voluntad, armonía, autonomía, autoestima pues, nadie es nada, si no se quiere a sí mismo y nadie que no se quiera a sí mismo, puede querer a los demás. La autoestima es, sin lugar a dudas, el motor del hombre y esta solo la logra en el claustro protector de la familia. Los niños que crecen privados de un ambiente familiar, aunque crezcan físicamente, tendrán deficiencias de orden psicológicas, afectivas, emocionales, intelectuales y sociales clarísimas. El influjo de los padres es imprescindible. El niño y el adolescente aprende a saber quién es a partir de su relación con los padres o su entorno. Nadie puede descubrirse a sí mismo si no es dentro de un contexto de amor y de valoración, y es aquí que, los integrantes de la familia proporcionan el mejor clima afectivo y de protección donde el niño y más tarde el adolescente, aprende a ser generoso. Protección, seguridad, aceptación, estima y afecto son los cinco aspectos que debe aportar la familia a todo integrante, pues lo que aprende el niño en la familia es determinante para el resto su vida y de las descendencias futuras. Es a raíz de esto que, podríamos decir que dos aspectos fundamentales marcan a la familia de hoy: el niño la define, ya sea, por su ausencia o su presencia y la familia se ve amenazada en lo que tiene de más fundamental: dar a sus miembros la identidad de base suficientemente re-aseguradora para afrontar los acontecimientos de la vida. Los cambios operados al interior de la familia desde los años 70, han dejado de lado el modelo racional vigente, donde una fuerte y rígida división de roles entre hombre y mujer y entre padres e hijos era el tenor. Ahora, los padres, optan por una educación para la libertad, valorizando la comunicación, el diálogo y la tolerancia. El estilo autoritativo recíproco,( en el cual estas dos dimensiones están equilibradas es decir, se ejerce un control consistente y razonado a la vez que parte de la aceptación de los derechos y deberes de los hijos, y se pide de estos la aceptación de los derechos y deberes de los padres), es el que según las investigaciones actuales aparece como el más indicado para favorecer el crecimiento del hijo en todas las dimensiones. Más allá de la forma que adquiera, la familia sigue siendo la institución cuya función fundamental es responder a las necesidades y las relaciones esenciales para el futuro del niño y su desarrollo psíquico. La familia aparece como la instancia primera donde se experimenta y organiza el futuro individual, donde se dan las contradicciones entre "pertenecer a" y a la vez lograr autonomía, parecerse o diferenciarse. Esta dualidad se resuelve con la marca individual de cada persona, pero es verdad que la familia se instituye como un lugar de resiliencia, en el sentido que brinda un espacio para resistir a esta tensión y resolverla favorablemente. La familia es el lugar de construcción de la identidad, es por eso que, sin el otro, es imposible que exista el yo, sin lazos o relaciones no existe psiquismo unificado. La familia constituye entonces el compromiso de cada uno con un proyecto relacional que se construye en un determinado tiempo y espacio y que define por lo tanto los valores que en cada unidad familiar se ponen en juego. La familia se constituye así, como el primer paso importante hacia la cultura, al organizar el sistema de valores, la manera de pensar y de comportarse de sus miembros, de acuerdo a su pertenencia cultural. La familia es claramente, el primer contexto de aprendizaje para las personas, en este sentido, es importante aclarar que es en su seno que aprenden no sólo los niños sino también los adultos. En la familia se ofrece cuidado y protección, asegurando la subsistencia en condiciones dignas. También contribuye a la socialización de los hijos en relación a valores socialmente aceptados.Desde una perspectiva evolutivo-educativa, podemos decir que la familia supone, un proyecto vital de existencia en común con un proyecto educativo compartido, donde hay un fuerte compromiso emocional, un contexto de desarrollo tanto para los hijos como para los padres y abuelos, un escenario de encuentro intergeneracional, una red de apoyo para las transiciones y las crisis. |
lunes, septiembre 19, 2005
Familia y valores
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